Medellín, Colombia, 25 Marche 2003 | Dr. Beatriz Vélez es profesor de la antropología en la Universidad de Antioquia. Ella ayudó dirige un proyecto, "La escenificación del género en el fútbol, hermenéutica de la feminidad y la masculinidad en Colombia," eso duró tres años. Las preguntas debajo de fueron traducidos del inglés por Luciana Vignale.

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GG: ¿Qué experiencias personales ha tenido usted con el fútbol en Colombia, tanto como jugadora y como fan? ¿Fue alguna de estas experiencias la que la condujo a investigar la relación entre el genero y el fútbol?


Dr. Beatriz Vélez. Photograph copyright © 2002 Alma Mater, Universidad de Antioquia. Used by permission.

BV: Mi experiencia personal toca fundamentalmente aspectos de mi infancia y temprana juventud. Como toda chica colombiana de calse media debía prepararme como mujer ayudando a mi madre en los haceres domésticos cuando no había dinero para pagar una mujer del servicio. Mi único hermano estaba exento de estas tareas de casa pero estimulado a salir a jugar al fútbol con sus amigos. Con frecuencia regresaba a casa con sus ropas y guayos (zapatos de fútbol) impregnados de barro y parecía que no le importaba dejar un camino de polvo y mugre sobre el piso que yo había limpiado. Eso me enfurecía y me preguntaba porque el tenía derecho a deshacer lo que yo había trabajado y porque sus amigos y el nunca paraban de repetir una y mil veces las mismas historias del pasado narrando las jugadas y goles.

De adulta como profesora universitaria me contagie de los estudios sobre la mujer y empeze a estudiar los contenidos de las identidades sexuadas y la forma como la sociedad interpreta las potencias del cuerpo (dar a luz para las mujeres, ser deportista o guerrero para los hombres).

GG: ¿En la edición del otoño del 2002 de Hemisphere: A Magazine of the Americas usted escribe que "una investigación en Medellín en 1999 demostró . . . mujeres golpeadas, burladas o insultadas solo por jugar al fútbol". ¿Cuál era la situación social de estas mujeres? ¿Continuaron en sus esfuerzos de seguir jugando al fútbol? ¿Si continuaron, cual fue la motivación para seguir jugando?

BV: Entre 1997–98 aproximadamente se llevo a cabo un programa dirigido a disminuir los niveles de violencia entre los jóvenes de la ciudad de Medellín, Colombia bajo el titulo "Fútbol por la paz" y que se servia del fútbol como medio de operación. Entre otros objetivos se buscaba entrenar a los jóvenes en la negociación de conflictos, yoma de decisiones y creaciones de reglas de interacción. Teniendo en cuenta el papel e importancia de las mujeres en la comunidad, al menos simbólicamente como madres, se jugo necesario invitarlas a participar. Uno de los principios era la mixtura de genero de los equipos otro era que el primer gol lo hiciera una mujer y así otros mas.

Las personas que entreviste, responsables del programa, confesaban que los chicos decían después del gol de la mujer "ahora si vamos a jugar fútbol 'de verdad' "y que las chicas que formaban parte de los equipos casi no recibían luego el balón. En muchos casos los padres iban hasta la cancha y las golpearon y maltrataron y les prohibían volver al programa aunque este tenia el apoyo de la alcaldía de la ciudad.

Otros estudios realizados por mis estudiantes (mujeres y hombres) de Sociología en la Universidad de Antioquia donde trabajo también denunciaron esos mecanismos como violencia insidiosa. Igual en las entrevistas que hice durante la investigación empírica sobre el juego de ventajas y desventajas para mujeres y hombres que juegan fútbol. Pese a lo cual siguen los esfuerzos de las mujeres por jugar fútbol. La entereza de muchas ha permitido que cada vez mas chicas se interesen y ahora existen varias escuelas de fútbol para niñas quizá porque gracias al trabajo de las feministas las relaciones entre los sexos también están cambiando en el medio urbano colombiano.

GG: Usted menciona al autor Uruguayo Eduardo Galeano, en un artículo en Alma Mater. El escribe sobre la pelota de fútbol como un objeto femenino—"la pelota es femenina . . ."—lo cual usted interpreta como otra manera de que el fútbol opera como un agente de lo masculino. ¿En su punto de vista, son los hombres sudamericanos tan influenciados por factores culturales que excluyen a las mujeres directamente sin pensarlo o deliberadamente tratan de preservar el fútbol para si mismos?

BV: La pelota o el balón parece estar revestida de un valor simbólico femenino al ser la pieza que se disputan varios hombres de diferentes equipos pues no se puede olvidar que el fútbol es una actividad como en general los deportes que ha operado de agenciamiento de la identidad masculina, como las armas también. El fútbol permite hacer demostración ante otros hombres de la virilidad, del aguante, de la resistencia y de las capacidades de sacar al cuerpo potencias que dormitan en el mediante una acción de entrenamiento en el que se mezcan valoraciones de los fluidos corporales, la testosterona en particular pero también el sudor, la sangre. Por eso los hombres, en particular sudamericanos pero no únicamente, recuerdemos el trabajo de Eric Dunning sobre los futbolistas ingleses, quieren concientemente o no preservar el fútbol para ellos mismos.

En Colombia esto es muy patético pues algunos alcanzaron a decirme que las mujeres carecían de cojones para jugar que les faltaba algo y ese algo es corporal y se refiere a la potencia sexual masculina. Hay hombres también que no tienen suficiente tampoco, al decir de algunos . . .

GG: ¿Qué significaría para la sociedad sudamericana que las mujeres pudieran jugar y observar fútbol, sin ser burladas o humilladas?

BV: A mi juicio haría a la sociedad mas equitativa, menos sexista, mas democrática y permitiría que se acabara tanto sufrimiento para las mujeres que lo juegan. Es notorio que las chicas colombianas que emigran por ejemplo a USA donde no existe la idea de que el fútbol es masculino pues el soccer no ha interesado a los hombres tanto como el fútbol americano o el baseball, se sienten mejor en su piel cuando juegan soccer. Yo he entrevistado a algunas que me han confesado como en el medio cultural de USA a diferencia de Colombia se sienten orgullosas de jugar y lo dicen abiertamente, mientras que en Colombia ocultaban su interés en jugarlo mentían o callaban.